Protocolo de manejo de la neutropenia febril en el paciente oncohematológico
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La neutropenia febril es una complicación común en pacientes con neutropenia inducida por quimioterapia, debido al daño en las mucosas y la inmunosupresión. A pesar de una disminución en las infecciones gracias a antibióticos empíricos, es crucial comenzar con tratamiento antibiótico de amplio espectro ante la existencia de fiebre, dada la rápida progresión de las infecciones. La evaluación diagnóstica debe ser sistemática, incluyendo historia clínica, exploración física y hemocultivos antes del inicio del tratamiento con antibióticos. La neutropenia febril se asocia principalmente con infecciones bacterianas, prevaleciendo los cocos grampositivos. El tratamiento debe iniciarse pronto con cobertura frente a bacilos gramnegativos, ajustándose según el riesgo y los antecedentes. Tras 48-72 horas sin evidencia de infección, se puede suspender la cobertura empírica. La duración del tratamiento depende de la identificación del foco y de la recuperación del recuento neutrofílico, con estrategias de desescalada para reducir la exposición antibiótica en pacientes estables.