Interacciones microbiota/huésped y amenazas de las infecciones emergentes
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La microbiota del ser humano forma una asociación simbiótica clave para la salud, especialmente en la defensa frente a agentes patógenos. Su disbiosis se asocia con múltiples patologías y con cambios en la colonización y la patogenicidad. La interacción entre la microbiota y el huésped es dinámica y se observa en localizaciones como la piel, las mucosas y los tractos gastrointestinal, respiratorio y genitourinario. La microbiota intestinal, en particular, participa en la defensa mediante secreción de péptidos antimicrobianos, producción de IgA y regulación de citocinas protectoras. Los factores de virulencia descritos en patógenos y las características del hospedador, junto con el entorno, determinan la colonización e infección por microorganismos patógenos que se pueden clasificar en estrictos u oportunistas. Las características de los agentes causantes de enfermedades infecciosas se encuentran en constante cambio y se ven determinadas por la movilidad del ser humano, el cambio climático y la resistencia antimicrobiana, entre otros factores, favoreciendo la propagación de patógenos emergentes y reemergentes.