Fotobiología, fotodermatosis, trastornos de la pigmentación y vitíligo
- páginas 2858-2871
La radiación ultravioleta (UV) al atravesar la piel produce múltiples efectos en la misma, como la hiperpigmentación, la carcinogénesis o el fotoenvejecimiento. Asimismo, puede inducir enfermedades primarias, siendo la erupción polimorfa lumínica la más frecuente, o agravar otras como en el caso del lupus eritematoso. Los trastornos de la pigmentación son todas las enfermedades derivadas del aumento o disminución de diferentes pigmentos, siendo el más frecuente la melanina, y esto puede ser secundario a enfermedades sistémicas, a factores externos como fármacos, o producirse de manera primaria en la piel. Existen múltiples opciones terapéuticas para disminuir o recuperar la pigmentación normal de la piel, desde fármacos tópicos o sistémicos, a la fototerapia o el láser. El vitíligo es la patología más frecuente derivada de la disminución de melanina en el organismo. Este se produce por causas autoinmunes, genéticas, ambientales y derivadas del estrés oxidativo. Se manifiesta como máculas y manchas amelanóticas, siendo la variante vulgar y acrofacial las más frecuentes. Aunque el diagnóstico es clínico, la luz de Wood y la biopsia nos pueden ayudar a diferenciarlo de otras entidades que cursan con hipopigmentación. Entre los objetivos terapéuticos están la estabilización de la enfermedad activa o el mantenimiento y repigmentación en el vitíligo estable. Para ello, se puede hacer uso de fármacos tópicos como los corticoides, los inhibidores de la calcineurina o el recientemente aprobado ruxolitinib, u otros tratamientos como la fototerapia, los fármacos sistémicos o la cirugía.