La artritis séptica es principalmente de origen bacteriano, aunque también puede deberse a infecciones por hongos y micobacterias. Se produce por invasión directa de la articulación y la reacción inflamatoria que se desencadena. A diferencia de otras infecciones osteoarticulares, la presencia de biofilm es casi nula, la sinovial está muy vascularizada y la mayoría de los antibióticos difunden bien en el líquido sinovial. Es fundamental realizar un diagnóstico precoz para evitar una rápida destrucción articular y una morbimortalidad elevada, por lo que debe considerarse una urgencia médica. El diagnóstico se basa en la clínica, las pruebas complementarias, incluyendo el análisis del líquido articular, y las pruebas radiológicas. Una vez extraídas las muestras de líquido sinovial y los hemocultivos, el tratamiento antibiótico debe instaurarse lo antes posible e iniciarse por vía intravenosa, sin esperar a obtener resultados microbiológicos. Debe llevarse a cabo el drenaje del líquido articular, la mayoría de las veces quirúrgico. De su oportuno diagnóstico y tratamiento depende el pronóstico a corto y largo plazo de la función articular.