Síncope: etiopatogenia, manifestaciones clínicas, estratificación de riesgo y estrategia diagnóstica
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El síncope se define como una pérdida transitoria de la conciencia de inicio súbito, corta duración y recuperación espontánea completa, debida a una hipoperfusión cerebral global. Su etiopatogenia se basa en la caída del gasto cardíaco, de las resistencias vasculares periféricas o de ambos mecanismos en conjunto. Se distinguen tres grandes grupos: síncope reflejo o neuromediado que es el más común, sobre todo en jóvenes; síncope por hipotensión ortostática y síncope de origen cardiogénico que es el que reviste mayor gravedad por su asociación con arritmias malignas y patologías estructurales cardiacas. El enfoque diagnóstico debe ser sistemático, comenzando por una historia clínica detallada, exploración física dirigida y electrocardiograma de 12 derivaciones. La estratificación de riesgo permite diferenciar a los pacientes con mayor probabilidad de presentar eventos graves, orientando decisiones como el ingreso hospitalario, el seguimiento ambulatorio o la derivación a unidades especializadas. Pruebas complementarias como el test de basculación o el masaje del seno carotídeo pueden ser necesarias en casos seleccionados. El reconocimiento temprano de datos clínicos y electrocardiográficos sugestivos de etiología cardiaca resulta esencial para optimizar el pronóstico y evitar eventos adversos.