Estimación del riesgo cardiovascular: objetivos de control, pruebas de imagen y factores de riesgo emergentes
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La evaluación del riesgo cardiovascular (RCV) permite estimar el riesgo que tienen los individuos de una población concreta de padecer diferentes eventos cardiovasculares en un determinado periodo de tiempo. Para ello es necesario identificar los factores de riesgo, entre los que se encuentran la edad, el sexo, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la diabetes y el tabaquismo, además de poder considerar otros factores de riesgo relacionados con hábitos de vida (por ejemplo, sedentarismo), determinaciones analíticas (lipoproteína A, proteína C reactiva) o pruebas de imagen (calcio coronario). Usando tablas de riesgo como SCORE2, Regicor o la ecuación de riesgo de Framingham se puede obtener un dato puntual de riesgo aplicado al individuo en quien hemos medido sus factores de riesgo mediante estrategias de cribado sistemático y/u oportunista. El objetivo de todo ello es ayudar a establecer medidas de prevención de la ateroesclerosis, base de la mayor parte de las enfermedades cardiovasculares. En todos los individuos se deben promover estilos de vida saludables (dieta mediterránea, ejercicio, abandono del tabaquismo) y, según su riesgo estimado, tratamientos farmacológicos personalizados. Factores como la fragilidad, los antecedentes familiares y el nivel socioeconómico complementan la evaluación y ayudan a personalizar el manejo del riesgo. Una comunicación médico-paciente efectiva y la adherencia al tratamiento son clave para garantizar la prevención y el manejo exitoso del RCV.