Las leucemias agudas son proliferaciones neoplásicas de células hematopoyéticas inmaduras clonales (blastos) cuya acumulación progresiva en la médula ósea (MO) se acompaña de una disminución del resto de series. La evolución natural es rápidamente progresiva, con síntomas de insuficiencia medular e infiltración de otros tejidos. Existen dos grandes grupos según el tipo celular que origina la proliferación: leucemia linfoblástica si la célula neoplásica tiene origen linfoide o leucemia mieloblástica si la célula neoplásica es de origen mieloide, en la que centraremos esta actualización y que son más frecuentes conforme aumenta la edad. El diagnóstico se basa en el aspirado de MO con presencia de un 20% de blastos o un porcentaje menor en presencia de una alteración genética definitoria. Por ello es imprescindible la caracterización fenotípica, genética y molecular que define el pronóstico y guía el tratamiento tanto con agentes diana como a través de la enfermedad mínima residual (EMR). En pacientes jóvenes candidatos a tratamiento intensivo, se utilizan esquemas de poliquimioterapia de inducción y posteriormente trasplante alogénico o autólogo guiado por el riesgo pronóstico o la EMR. En la actualidad es frecuente la inclusión de pacientes mayores en ensayos clínicos o el uso de tratamientos dirigidos.
LEUCEMIA MIELOIDE AGUDA LEUCEMIA-LINFOMA LINFOBLÁSTICO DE CÉLULAS PRECURSORAS