Protocolo diagnóstico y terapéutico de las parasitosis con afectación hepática y/o biliar
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Descripción: páginas 3669-3674Tema(s): PARASITOSIS HEPÁTICAS| Tipo de ítem | Ubicación actual | Colección | Signatura | Info Vol | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras |
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Títulos de Revistas
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Biblioteca Central ESSALUD | Colección General | MED (Navegar estantería) | v.14 N°59(2026) | Disponible | MED174 |
El hígado y las vías biliares, clave en el metabolismo y eliminación de toxinas, pueden ser afectados por diversas parasitosis, generando desde cuadros asintomáticos hasta enfermedades graves. Su rica vascularización favorece la diseminación sistémica de los parásitos y su conexión con el bazo puede provocar esplenomegalia por hipertensión portal (HTP). Las lesiones se clasifican en difusas (como hepatomegalia o citólisis) y focales (abscesos o quistes), causadas por invasión directa, obstrucción, respuesta inmune o depleción celular. Entre las parasitosis difusas sin HTP destacan la malaria y la leishmaniosis visceral, mientras que la esquistosomiasis se asocia típicamente a HTP. Echinococcus granulosus y Entamoeba histolytica producen lesiones hepáticas focales. Varios parásitos pueden afectar el sistema biliar, provocando colangitis o colecistitis. En concreto, algunos trematodos como Fasciola spp., Clonorchis spp. y Opisthorchis spp. pueden dar lugar a una colangitis crónica y evolucionar a cirrosis. El diagnóstico se basa en la detección de huevos en heces, la serología, la reacción en cadena de la polimerasa y los estudios de imagen. El tratamiento incluye antiparasitarios y cirugía o endoscopia.
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