Protocolo diagnóstico y terapéutico de la rosácea

Por: Alonso-Mtz de Salinas, L [autor]Colaborador(es): Cova-Martín, R [autor] | Hernández-Calle, D [autor] | Selda-Enríquez, G [autor]Tipo de material: TextoTextoIdioma: Español Descripción: páginas 2902-2906Otro título: Protocolos de práctica asistencialTema(s): ROSÁCEA | ENFERMEDADES DE LA PIEL | FÁRMACOS DERMATOLÓGICOS | ERITEMA FACIAL | TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO En: Medicine: Programa sistemático de actualización en medicina y protocolos de práctica clínicaResumen: La rosácea es una dermatosis inflamatoria crónica que afecta principalmente a la región centrofacial y cursa con brotes y remisiones. El diagnóstico es clínico, se basa en criterios fenotípicos y, a veces, requiere de pruebas dirigidas para excluir diagnósticos diferenciales. El tratamiento requiere una estrategia individualizada, así como medidas generales (fotoprotección, evitar cosméticos irritantes, etc.). Los tratamientos tópicos (ivermectina, ácido azelaico, brimonidina) son la primera línea de tratamiento en las formas leves; los tratamientos sistémicos (doxiciclina o isotretinoína) se reservan para formas de moderadas a severas o refractarias. En determinados casos, los tratamientos físicos como el láser o la luz pulsada intensa son útiles. El abordaje integral mejora el control de los síntomas y la calidad de vida y previene complicaciones como la rosácea ocular o fimatosa.
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Colección General MED (Navegar estantería) v.14 N°48(2026) Disponible MED163

La rosácea es una dermatosis inflamatoria crónica que afecta principalmente a la región centrofacial y cursa con brotes y remisiones. El diagnóstico es clínico, se basa en criterios fenotípicos y, a veces, requiere de pruebas dirigidas para excluir diagnósticos diferenciales. El tratamiento requiere una estrategia individualizada, así como medidas generales (fotoprotección, evitar cosméticos irritantes, etc.). Los tratamientos tópicos (ivermectina, ácido azelaico, brimonidina) son la primera línea de tratamiento en las formas leves; los tratamientos sistémicos (doxiciclina o isotretinoína) se reservan para formas de moderadas a severas o refractarias. En determinados casos, los tratamientos físicos como el láser o la luz pulsada intensa son útiles. El abordaje integral mejora el control de los síntomas y la calidad de vida y previene complicaciones como la rosácea ocular o fimatosa.