Protocolo diagnóstico y terapéutico de las infecciones bacterianas de la piel

Por: Hernández-Calle, D [autor]Colaborador(es): Alonso-Mtz de Salinas, L [autor] | Lecumberri, A [autor] | Fernández-González, P [autor]Tipo de material: TextoTextoIdioma: Español Descripción: páginas 2834-2838Tema(s): CELULITIS | STAPHYLOCOCCUS AUREUS RESISTENTE A METICILINA | ANTIBACTERIANOS | ESCALA DE GRAVEDAD DE DUNDEE En: Medicine: Programa sistemático de actualización en medicina y protocolos de práctica clínicaResumen: Las infecciones bacterianas cutáneas son un motivo frecuente de atención médica, y requieren un abordaje estructurado basado en el reconocimiento clínico del síndrome, la exclusión de diagnósticos alternativos y la estratificación de gravedad, preferentemente mediante la clasificación modificada de Dundee. La decisión terapéutica debe considerar la etiología probable, guiada por la historia clínica y el contexto epidemiológico, así como la necesidad de cubrir sistemáticamente estreptococos betahemolíticos y Staphylococcus aureus, incluyendo cepas resistentes a la meticilina (SARM) en pacientes con factores de riesgo. La elección del antibiótico y su vía de administración dependerán de la gravedad clínica y las comorbilidades del paciente. En toda infección que haya requerido antibioterapia oral, se recomienda una reevaluación clínica a las 72 horas. Es frecuente observar dolor, edema o elevación térmica residual hasta el quinto día. Los marcadores inflamatorios sistémicos tienden a normalizarse entre los días 3 y 7.
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Colección General MED (Navegar estantería) v.14 N°47(2026) Disponible MED162

Las infecciones bacterianas cutáneas son un motivo frecuente de atención médica, y requieren un abordaje estructurado basado en el reconocimiento clínico del síndrome, la exclusión de diagnósticos alternativos y la estratificación de gravedad, preferentemente mediante la clasificación modificada de Dundee. La decisión terapéutica debe considerar la etiología probable, guiada por la historia clínica y el contexto epidemiológico, así como la necesidad de cubrir sistemáticamente estreptococos betahemolíticos y Staphylococcus aureus, incluyendo cepas resistentes a la meticilina (SARM) en pacientes con factores de riesgo. La elección del antibiótico y su vía de administración dependerán de la gravedad clínica y las comorbilidades del paciente. En toda infección que haya requerido antibioterapia oral, se recomienda una reevaluación clínica a las 72 horas. Es frecuente observar dolor, edema o elevación térmica residual hasta el quinto día. Los marcadores inflamatorios sistémicos tienden a normalizarse entre los días 3 y 7.