Méndez Díaz-Villabella, Elena
Gestión de personas: ¿podrá la IA replicar el brillo en los ojos? Dossier: Inteligencia artificial, de desafío a ventaja competitiva - páginas 33-37
Lo más probable es que dentro de veinticinco años el liderazgo humano conviva con el algorítmico. En un entorno donde el concepto de trabajo será muy diferente del actual, la esencia humana –irreplicable por la tecnología– puede marcar la diferencia en la gestión de personas. Nos encontramos en una encrucijada en la que la evolución humana y la tecnológica se entrelazan,
desdibujando la frontera entre lo natural y lo artificial. Pero, independientemente de lo que nos traiga el futuro, una cosa es segura: las personas seguiremos siendo personas. Ahora y en 2050 continuaremos sintiendo y necesitando propósito, conexión,
reconocimiento y autenticidad. Aunque las inteligencias artificiales simulen respuestas empáticas, ni sienten ni tienen conciencia propia. La esencia humana y nuestras necesidades fundamentales no cambiarán. Para adaptarse a los cambios, los departamentos de personas deberán plantear estructuras menos jerárquicas y más modulares, basadas en proyectos y habilidades. Estas estructuras combinarán el trabajo en remoto con la presencialidad; la autonomía con el alineamiento y la supervisión; el poder de los algoritmos con las capacidades humanas. Y, sobre todo, tendrán que ayudar a los equipos a
manejar el miedo y la incertidumbre que plantea todo cambio.
ADMINISTRACIÓN DE PERSONAL
GESTIÓN DEL CAMBIO
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Gestión de personas: ¿podrá la IA replicar el brillo en los ojos? Dossier: Inteligencia artificial, de desafío a ventaja competitiva - páginas 33-37
Lo más probable es que dentro de veinticinco años el liderazgo humano conviva con el algorítmico. En un entorno donde el concepto de trabajo será muy diferente del actual, la esencia humana –irreplicable por la tecnología– puede marcar la diferencia en la gestión de personas. Nos encontramos en una encrucijada en la que la evolución humana y la tecnológica se entrelazan,
desdibujando la frontera entre lo natural y lo artificial. Pero, independientemente de lo que nos traiga el futuro, una cosa es segura: las personas seguiremos siendo personas. Ahora y en 2050 continuaremos sintiendo y necesitando propósito, conexión,
reconocimiento y autenticidad. Aunque las inteligencias artificiales simulen respuestas empáticas, ni sienten ni tienen conciencia propia. La esencia humana y nuestras necesidades fundamentales no cambiarán. Para adaptarse a los cambios, los departamentos de personas deberán plantear estructuras menos jerárquicas y más modulares, basadas en proyectos y habilidades. Estas estructuras combinarán el trabajo en remoto con la presencialidad; la autonomía con el alineamiento y la supervisión; el poder de los algoritmos con las capacidades humanas. Y, sobre todo, tendrán que ayudar a los equipos a
manejar el miedo y la incertidumbre que plantea todo cambio.
ADMINISTRACIÓN DE PERSONAL
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INTELIGENCIA ARTIFICIAL