Ameyugo, E.
Actualización práctica en el diagnóstico y tratamiento del insomnio - páginas 2743-2755
El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se asocia con deterioro funcional, aumento del riesgo de comorbilidades médicas y psiquiátricas y mayores costes sanitarios. Su prevalencia alcanza el 30%-35% de la población general, aunque solo un 10%-15% cumple criterios de insomnio crónico. El diagnóstico es clínico y debe valorar factores predisponentes, precipitantes y perpetuantes, descartando causas secundarias. Herramientas como el Insomnia Severity Index (ISI), el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI) y el diario de sueño pueden complementar la evaluación. El abordaje terapéutico recomendado es integral, con la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) como primera elección. Sus componentes incluyen control de estímulos, restricción del tiempo en la cama, reestructuración cognitiva, técnicas de relajación y psicoeducación. La higiene del sueño no es eficaz como intervención aislada. El tratamiento farmacológico se reserva para casos seleccionados, preferiblemente a corto plazo, y comprende benzodiacepinas, fármacos Z, antidepresivos sedantes, melatonina, agonistas melatoninérgicos, antihistamínicos y neuromoduladores. En pediatría, el enfoque principal es conductual. Entre los avances recientes destaca el daridorexant, un antagonista dual de receptores de orexina aprobado en Europa.
TRASTORNOS DEL INICIO Y DEL MANTENIMIENTO DEL SUEÑO
TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DARIDOREXANT INSOMNIO EN LA POBLACIÓN PEDIÁTRICA Y ADOLESCENTE
Actualización práctica en el diagnóstico y tratamiento del insomnio - páginas 2743-2755
El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes y se asocia con deterioro funcional, aumento del riesgo de comorbilidades médicas y psiquiátricas y mayores costes sanitarios. Su prevalencia alcanza el 30%-35% de la población general, aunque solo un 10%-15% cumple criterios de insomnio crónico. El diagnóstico es clínico y debe valorar factores predisponentes, precipitantes y perpetuantes, descartando causas secundarias. Herramientas como el Insomnia Severity Index (ISI), el Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI) y el diario de sueño pueden complementar la evaluación. El abordaje terapéutico recomendado es integral, con la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) como primera elección. Sus componentes incluyen control de estímulos, restricción del tiempo en la cama, reestructuración cognitiva, técnicas de relajación y psicoeducación. La higiene del sueño no es eficaz como intervención aislada. El tratamiento farmacológico se reserva para casos seleccionados, preferiblemente a corto plazo, y comprende benzodiacepinas, fármacos Z, antidepresivos sedantes, melatonina, agonistas melatoninérgicos, antihistamínicos y neuromoduladores. En pediatría, el enfoque principal es conductual. Entre los avances recientes destaca el daridorexant, un antagonista dual de receptores de orexina aprobado en Europa.
TRASTORNOS DEL INICIO Y DEL MANTENIMIENTO DEL SUEÑO
TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DARIDOREXANT INSOMNIO EN LA POBLACIÓN PEDIÁTRICA Y ADOLESCENTE